Noches serranas. Divertimentos quijotescos III

Vuelven al quiosco algunos de los momentos más divertidos de “Don Quijote”. En esta ocasión a propósito del abnegado amor del caballero andante por su dama, la sin par Dulcinea del Toboso.

Quijote Albacete

Don Quijote y Sancho en Albacete

Como escudero de su señor, Sancho Panza lo ha visto batirse contra molinos de viento y rebaños de ovejas, liberar presos y ser apedreado por ellos, soportar las diabólicas artes de los magos en ventas encantadas… Todo tipo de desatinos. A cuál mayor, y a cuál más doloroso en su resolución. Sea como fuere, antes de enfrentarse a estos peligros, Sancho siempre ha escuchado al caballero encomendarse a su amada Dulcinea con el rostro arrobado y su verbo más florido. Por eso, el día que don Quijote le revela la identidad de la angelical dama, la respuesta del escudero no puede ser otra que:

“- ¡Ta, ta! – dijo Sancho-. ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?

– Ésa es – dijo don Quijote -, y es la que merece ser señora de todo el universo.”

A estas alturas, ya no hay suceso o revelación que pueda sorprender a Sancho, así que tras asimilar fácilmente la noticia, con toda inocencia declara:

“- Bien la conozco – dijo Sancho -, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo.”

Y el escudero, como si la estuviera viendo, empieza a animarse y continúa diciendo:

“-¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por señora!”

Y, ya desbocado, yéndose arriba, termina diciendo con admiración (ante el rostro presumiblemente furibundo de su señor):

“- ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario de la aldea a llamar a unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí a más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre.”

Cap.XXV, 1ªparte.

Acerca de Augusto

Amante de la música, el cine y las letras.
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2 respuestas a Noches serranas. Divertimentos quijotescos III

  1. ¿Me creerías si te digo que nunca he leído El quijote? Algo debo estar haciendo mal como hispanohablante jaja.

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