Sobre ínsulas y salarios. Divertimentos quijotescos I

Igual suena raro pero de vez en cuando me gusta releer algún pasaje de “Don Quijote de la Mancha” al azar y siempre acabo pasando un buen rato. Más allá del enorme mérito literario de Cervantes, su sentido del humor siempre me ha parecido muy moderno.

Claro que también cabe la posibilidad de que yo sea algo antiguo…

Sea como sea, con esta entrada inauguro una serie de ellas dedicadas a algunos de los momentos, temas y pasajes que más divertidos me parecen de la inolvidable obra de Cervantes.

Don_Quijote

Sobre ínsulas y salarios: Salario por tiempo de trabajo vs Salario por objetivos.

En el inicio de la obra, Cervantes describe cómo don Quijote convence a su vecino Sancho Panza para que se embarque con él en su propósito de ir a correr aventuras caballerescas:

“Decíale entre otras cosas que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della.”

A Sancho, un humilde labrador, la promesa de la ínsula le hizo una ilusión enorme, así que aceptó la propuesta. Cuando abandonó la aldea montado en su burro junto a su señor, su estado de ánimo era exultante:

“Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido.”

No podía imaginarse en esos momentos el pobre Sancho las confusas maravillas y las dolorosas calamidades que les aguardaban en los apacibles campos de la Mancha.  Y sin embargo, la ínsula no llegaba, así que al escudero no le quedaba otra que ir recordándoselo de vez en cuando a su señor. En una de éstas don Quijote le contesta resuelto y generoso:

“Ya te he dicho, Sancho, que no te dé eso cuidado alguno, que, cuando faltare ínsula, ahí está el reino de Dinamarca, o el de Sobradisa, que te vendrán como anillo al dedo, y más que por ser en tierra firme, te debes más alegrar.”

Y en otra:

“Las mercedes y beneficios que yo os he prometido llegarán a su tiempo; y si no llegaren, el salario a lo menos no se ha de perder, como ya os he dicho.”

A lo que Sancho, que empieza a sospechar que lo de trabajar por objetivos es una pamema, replica:

“Está bien cuanto vuestra merced dice, pero querría yo saber, por si acaso no llegase el tiempo de las mercedes y fuese necesario acudir al de los salarios, cuánto ganaba un escudero de un caballero andante en aquellos tiempos, y si se concertaban por meses, o por días, como peones de albañir.”

 

Acerca de Augusto

Amante de la música, el cine y las letras.
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Una respuesta a Sobre ínsulas y salarios. Divertimentos quijotescos I

  1. Mari dijo:

    Si, buena pregunta la de Sancho!!

    Le gusta a 1 persona

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